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Libros de Terror

No tocar

Portada No Tocar

No tocar es una antología de relatos cortos de terror, unidos por un tema común: el objeto maldito. A lo largo de catorce historias, los autores nos presentan catorce objetos distintos que nos hacen preguntarnos dónde está realmente el horror, si en esos objetos cotidianos que nos rodean, que parecen inofensivos, o en las personas que los poseen.

La relación entre poseedor y objeto es el eje en torno al que se articulan los relatos de esta antología. En ocasiones el objeto se presenta como mero catalizador de los deseos o los temores más profundos de sus poseedores. El objeto pasa a ser centro de la vida de los personajes, los usan para enfrentarse al mundo, se apoyan en ellos o son el reflejo de sus miedos. Se establece una dualidad entre quién manipula a quién, si es el poseedor el que usa el objeto o si es el objeto el que coacciona a su poseedor.

Aunque en algunos relatos podemos encontrarnos objetos extraños y misteriosos, la mayoría de los objetos malditos que vamos a encontrar son cotidianos, podemos encontrarlos en cualquiera de nuestras casas. Desde una goma de borrar a una percha, un objeto antiguo, herencia de nuestros abuelos, o el televisor más moderno del mercado. Los objetos nos acechan, estamos rodeados de ellos y el más insospechado puede llevar consigo esa maldición que cambie nuestra vida. Los autores juegan con esto, buscando complicidad con el lector en un juego en el que parecen querer que nos miremos en un espejo, que nos preguntemos si nos podríamos reconocer en los personajes, si el mundo que vemos reflejado en los relatos no se parece demasiado al mundo que nos rodea. Si los objetos tienen realmente tanto poder como parece.

La antología comienza con Cuando el destino nos alcance, de Nacho Becerril, con el que quizás sea el objeto más exótico de la antología. En su relato nos muestra el amor como fuerza destructora, tanto al conservarlo como al perderlo puede ser una maldición.

Con Perdedor, José Fco. Solís nos habla de cómo el carácter es lo que marca nuestro destino. El motor que arrastra a los personajes es la avaricia, pero no podemos cambiar lo que somos.

José Manuel Fernández nos presenta Sin salirse de la raya, un relato donde nos habla del deseo de cambiar el mundo que no nos gusta, de la inconsciencia de no saber qué estamos haciendo ni de cómo nos equivocamos.

Podrá meter sus sueños dentro es el relato de Diana Muñiz, el motor que mueve al personaje principal es el deseo, pero pronto descubrirá que la línea que separa los sueños de las pesadillas es muy fina.

En Te daría mi alma, Virginia Pérez de la Puente juega con el miedo, si en otros relatos hemos visto objetos activos, o utilizados, aquí se convierte en recipiente del mayor temor del protagonista.

Carolina Pastor firma Y la puta hizo sonar la flauta… por casualidad, un relato donde nos transporta a otra época y trata el tema social. Allí donde los relatos anteriores nos muestran la relación entre los protagonistas y el objeto, ella incide en la capacidad que tenemos de influir en el mundo que nos rodea, y cómo las maldiciones las podemos atraer no solo hacia nosotros mismos, sino hacia la sociedad en la que vivimos.
La brújula, de José María Pérez, nos arrastra hasta la obsesión más intensa, donde el deseo de conocimiento, de dominar lo desconocido, absorbe de tal manera a los protagonistas sin que al final tengamos claro si ese conocimiento que hemos adquirido nos lleva a dominar, o si somos nosotros los dominados por él.

En Percha burlona, Roberto Malo nos cuenta cómo lo que nos rodea en ocasiones parece reírse de nosotros, por mucho que intentemos controlarlo.
Luis Ager nos traslada a otra época en La llamada del Mal, en su relato vemos cómo un defecto puede transformarse en una virtud y cómo lo que llevamos escondido puede ser lo que en realidad debemos mostrar.

El secreto del abuelo, de Carlos L. Hernando nos habla de cómo cualquier cosa llevada al extremo puede ser dañina, hace hincapié en la soberbia de los personajes, que se ven arrastrados por ella.

Sergio Macías nos trae uno de los relatos más intensos de la antología, En otra vida nos habla del odio, del rencor que lleva consigo la inocencia perdida demasiado pronto. El objeto puede llegar a fundirse con el poseedor, ser una parte de sí mismo.

El hedonista, de Fernando Lafuente, nos habla del sentimiento de culpa, de cómo intentamos negar que existe pero nos atormenta cuando menos lo esperamos, sin que podamos librarnos de él.

En Ángel Oscuro, Ana Morán nos habla de la pasión, de lo fácil que es dejarse arrastrar por ella sin que nos importe a dónde nos lleva.
La antología la cierra Quiero ser, de Juan José Hidalgo, un cierre perfecto que nos hace preguntarnos, después de haber leído todos los relatos, quién es realmente el objeto y quién es la persona.

A pesar de ser una antología temática, vemos una gran variedad de puntos de vista en los relatos, la forma de abordar el tema es muy personal en cada caso y los relatos se complementan, dándonos una perspectiva plural que no se conseguiría en una antología de un solo autor. La obra es sólida y compacta y no deja indiferente. Si sentís curiosidad por el libro podéis echarle un vistazo a la web de la editorial, con más información:
http://www.sacodehuesos.com/aquelarre/no-tocar

Título: No tocar
EDITORIAL: Saco de Huesos
ISBN: 978-84-939421-9-9
Autor: VV.AA.
Páginas: 268

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