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Libros de Terror

Nazareth Hill

Nazareth Hill (The House of Nazareth Hill) supuso la inauguración de una nueva línea de novelas que no parecían tener cabida en los mundos de Solaris Fantasía que publicaba La Factoría de Ideas: las basadas en los Mitos de Cthulhu dedicadas a diversos dioses del panteón de Howard Phillips Lovecraft. Así pues, Solaris Terror nació de la escisión de dicha colección y, de hecho, los títulos dedicados a los horrores sobrenaturales del escritor de Providence volvieron a reaparecer en esta nueva selección de libros que prometía provocarnos noches de insomnio. Aunque tristemente no cumplió del todo su promesa, es justo decir que añadió algunos elementos perturbadores elementos perturbadores y las obras de muchos autores que llevaban tiempo en el olvido. Pero pasemos a hablar de Nazareth Hill.

Nazareth Hill fue un intento de Ramsey Campbell por reescribir de una forma más escalofriante un trabajo anterior, El parásito (The parasite, 1980) en la que también existe una casa en la que suceden ciertos hechos perturbadores que la protagonista va recordando poco a poco. En este caso el argumento es el siguiente: Amy, una niña de ocho años, la llamaba la casa de las arañas porque le daba escalofríos, hasta que su padre le reprendió por ser tan tonta. Su nombre auténtico era Nazarill, y no había nada de lo que asustarse; sólo era una mansión en ruinas con vistas al pueblo. Pero cuando el padre de Amy la aúpa hasta una ventana vacía para que pueda mirar dentro, lo que ve difícilmente calma sus miedos: un cadáver marchito, tendiendo sus brazos putrefactos en un horrible abrazo.

Esa misma noche Amy tiene una vívida pesadilla en la que su padre le dice que su madre está muerta, que ella está loca y que vive en Nazarill. Siete años más tarde, tras olvidar sus visiones de pesadilla, Amy vive allí. Tras ser costosamente reformada, Nazarill se ha convertido en un edificio de apartamentos, y la que fue una ruina húmeda y fría ahora es el inmueble más atractivo de la población. Pero bajo la pintura brillante y la argamasa reciente, perduran los ecos del pasado maléfico de Nazarill. Y cuando Amy empieza a descubrir su historial de tormentos, está a punto de averiguar lo celosa que es Nazarill a la hora de guardar sus terribles secretos [argumento extraído de Distrimagen]. Y este argumento nos desvela buena parte del germen de la creación literaria de Campbell.

El autor lo resumió en una frase, en una de las múltiples entrevistas que le han realizado a lo largo de los años: la idea de que cualquiera de nosotros pueda volverse loco y de que el mundo es un lugar enfermo, donde en cualquier momento el comportamiento civilizado puede transformarse en fanatismo o en barbarie, es terrible. Decenas de películas, libros y relatos suponen un descenso a la locura de su protagonista, ya sea por propia iniciativa o empujado por otros. El personaje, poco a poco, pierde el contacto con el mundo real y lo mezcla con el que existe en su imaginación llegando un momento en el que no sabe distinguir uno de otro. La esquizofrenia está servida. En este punto Campbell es realmente un maestro y no hay más que comprobar las reacciones del padre que, lentamente se vuelven más extrañas.

En el libro El resplandor (The shining, Stephen King 1977) de juega también con ese elemento de enrarecimiento y enajenación de Jack Torrance que, lentamente y por efecto de una casa que manipula a los espíritus de los muertos, es transformado en una parodia violenta de sí mismo. El hotel Outlook quiere poseer a su hijo Danny, que posee lo que llaman el resplandor o, resumiendo, facultades psíquicas que el lugar quiere para sí. Como no le es posible hacerse con el pequeño, posee a Jack para que sea él quien destruya a su familia y así quedarse con el espíritu y las habilidades de Danny. En Nazareth Hill la casa también trastorna de forma notable a Oswald, que llega incluso a cortarle la lengua a su hija. La semejanza entre ambos trabajos es notable, aunque el subgénero de terror de Casas encantadas tiene ese pequeño defecto.

La génesis maldita de la casa guarda cierta semejanza es espíritu, que no en acontecimientos, con otro edificio de renombre: la casa Belasco. Aparecida en La Casa Infernal (Hell House, Richard Matheson, 1971) la casa Belasco está dotada de una fuerte personalidad arrolladora y destructiva, mucho menos marcada que la casa de las arañas de Amy. Pese a ello, la casa de Nazareth Hill va quedando poco a poco vacía de gente, que al comienzo de la novela son varios vecinos, hasta el punto de lograr esa soledad maldita y sombría de la casa Belasco. Esto puede llevar a pensar al lector que nos encontramos frente a una novela de terror con rancio abolengo en sus antecedentes y elementos sobrenaturales terroríficos garantizados. Pero mucho me temo que nada más lejos de la realidad.

Buena parte de la novela describe acontecimientos cotidianos, vulgares y mundanos que me provocaron mirar la portada del libro en más de una ocasión con excepticimo. ¿De veras era una novela de Ramsey Campbell del que tantos relatos basados en los Mitos de Cthulhu había leído? ¿Era con toda seguridad el mismo escritor cuyas obras habían adaptado para hacer la inquietante película Los sin nombre (Jaume Balagueró, 1999) o la magistral El segundo nombre (Paco Plaza, 2002)? ¿Y, podría preguntarse algún lector, es merecedora del Premio Internacional Horror Guild? Sólo se me ocurre correr un tupido velo pues, si bien puede resultar entretenida y con algunos momentos escalofriantes, yo no la catalogaría como novela de terror; Nazareth Hill es una novela de fantasía. Oscura, pero fantasía.

Las primeras traducciones de La Factoría de Ideas para esta colección, tal y como fueron criticadas en su momento con mucho acierto, como fueron hechas de forma apresurada y, lejos de emplear sinónimos con más o menos fortuna, directamente faltaban palabras, dando al traste con el clímax literario cada vez que este llegaba a producirse, lo que no era muy frecuente. Por ejemplo, hay una frase concreta que me gusta resaltar cuando hablo acerca de este libro. En uno de los escasos momentos cumbre de la novela el padre le dice a la hija: Tu madre está loca y tú estás muerta, cuando evidentemente lo que quería decir era: Tu madre está muerta y tú estás loca. Como ese, tenemos alguno que otro más, pero sin duda es el más llamativo por lo que puede despistar al lector en primera instancia.

Resumiendo, no se trata de una mala novela. Se trata de una novela mal tratada en la presente edición y que abrió nada menos que una colección que prometía al lector ser terrorífica. Parafraseando al cantante Enrique Bunbury, quizá no fuese mala hierba, sino hierba en mal lugar…

Título: Nazareth Hill
EDITORIAL: La Factoría de Ideas
ISBN: 978-84-8421-483-4
Autor: John Ramsey Campbell
Páginas: 224

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