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Literatura Fantástica

La Casa de Cristal

Portada La casa de cristal

Resumen de La casa de Cristal:
Cuando Robin se despierta en una clínica, habiendo perdido la mayor parte de la memoria, no tarda mucho en descubrir que hay alguien que está intentando matarlo. Estamos en el siglo XXVII, cuando el viaje interestelar se hace por puertas de teletransporte y las guerras se llevan a cabo mediante gusanos de red que censuran la personalidad de los refugiados, tomando como punto de mira a los historiadores. La guerra civil ha terminado, y Robin ha sido desmovilizado, pero alguien quiere terminar con él por algo que su identidad anterior sabía.
Intentando huir de un perseguidor inhumano y buscando un sitio donde esconderse, se presenta voluntario para participar en una sociedad experimental -la Prisión-, construida con el objetivo de recrear una cultura preacelerada. A cada participante se le asigna una identidad anónima: parece el escondrijo ideal para un posthumano a la fuga. Pero se trata de un ambiente del que no hay modo de escapar, y Robin tendrá que someterse a un cambio aún más radical, quedando a merced de su propia psique desequilibrada…
(argumento editorial)

Comentario:

Probablemente me encuentre ante la reseña que más complicaciones me haya traído de todas las que he escrito. No ya porque sea de ciencia ficción (género del que aún tengo mucho por leer), no ya porque dentro de la ciencia ficción nos encontremos ante un libro clasificado de post cyberpunk (género con el que aún he tenido menos contacto, salvo por algunas de las obras de Neal Stephenson y las películas estilo Matrix), sino porque al intentar analizar y explicar gran parte de la novela os podría dar la sensación de algo bastante distinto. Enseguida os explico el porqué.
Estamos en el siglo XXVII y presenciamos el despertar de Robin, un ortohumano (así se denomina a aquellos hombres que no tienen implantes ya que el 95 % de la población de ese tiempo los tiene, y algunos bastante curiosos) tras una radical operación de borrado de memoria. La inmortalidad está casi asegurada, pues existen unas puertas (llamadas puertas A) que permiten tener todas las copias que se quieran de uno mismo, y si una de ellas perece, se puede seguir “viviendo” en otra.

Crítica:

El comienzo del libro es un poco anodino, nos va a ir contando cómo empieza a interactuar el protagonista en esa sociedad del futuro y cómo por una serie de circunstancias se ve obligado a participar en un experimento sociológico durante tres años. Los experimentadores quieren recrear artificialmente la forma de vida que predominaba en “los años oscuros”, que curiosamente se sitúan entre finales de los 90 y principios del siglo XXI. Pero ya sea bien por las descripciones del decorado o por la manera de presentarnos los personajes, me daba más la sensación de estar viendo la sociedad que se nos presenta en cualquiera de las series televisivas americanas de los años 60. Situaciones como que la mujer no trabaja, o cómo afrontan el acostarse juntos (también se explica cómo lo hacen en el futuro y no es que se toquen mucho), incluso las conversaciones entre las mismas mujeres me sugerían este “desfase”. Además, el tiempo se mide en segundos y se crea una terminología específica para referirse a períodos largos de tiempo, con lo cual no terminas de situar la acción.

Una vez dentro del experimento (se empieza en un barrio artificial controlado en todo momento mediante cámaras; de ahí el título del libro) es cuando la novela remonta y se pone más interesante. Tengo que explicar que al poder hacer copias de la gente, los habitantes van a tener personalidades distintas y Robin (una mezcla entre marine americano y Neo de Matrix) va a pasar a ser Reeve (una modélica y algo rebelde ama de casa).
Lo más difícil de entender, a mi parecer, son los momentos en que se explicaban cosas como qué son las puertas A (replicadores de cuerpos y objetos), las puertas T (transporte entre dos puntos a través de agujeros temporales) o qué fue la Guerra de Censura, que se desató al ser infectadas las puertas T por un virus llamado Curious Yellow. Es en este punto donde se nota la formación de programador de Charles Stross, ya que no creo que por muy bien que el escritor se documente, se pueda escribir semejante cantidad de términos técnicos sin conocerlos, pues todo es un sistema de red en la que los seres humanos constituyen pequeños paquetes de datos con apego a ser infectados por virus malignos.
También ha sido un poco lioso el tramo del experimento en el que Robin es mujer pero piensa con la conciencia anterior de hombre. En algunas ocasiones los diálogos confunden con el cambio de género y, por lo que he podido apreciar en otras críticas, eso ha hecho que quien lo haya traducido del inglés (y Stross es escocés) en alguna ocasión se haya confundido y aún se líe más la cosa.

Encontraremos pues algo de cyberpunk, algo de intriga (saber cuál es la verdadera identidad de Robin), mucho de crítica hacia la manera de vivir de la sociedad actual y, como es normal, su debida dosis de acción en cantidades justas, sin excesos.

Ficha Técnica

Título: La casa de cristal
Título original: Glasshouse, 2006
Autor: Charles Stross
Editorial: Via Magna
Colección Sci Fi
© 2006, Charles Stross
© 2007, Via Magna Ediciones
Traducción de Carmen Ternero Lorenzo
1ª Edición, Septiembre 2007
ISBN: 9788496692664
Páginas: 350

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